El camino hasta llegar aquí no ha sido fácil. Desde que empezamos hemos pasado por bastantes dificultades, tanto económicas como físicas, y hubo momentos en los que parecía que este proyecto no iba a poder salir adelante.
Aun así, seguimos trabajando, aprendiendo y haciendo cada cesto poco a poco. Hoy, después de todo ese esfuerzo, por fin hemos conseguido convertir esta idea en una realidad.
Cada pieza pasa por nuestras manos de principio a fin: elegimos los tejidos, preparamos cada parte, cosemos las distintas capas, reforzamos las asas y cuidamos cada acabado. Por eso, para nosotras, cada cesto representa mucho más que un producto hecho a mano.